miércoles, 19 de agosto de 2015

Curso de Meditación Kundalini según lo enseña Yogui Bhajan


¿Por qué hacer este curso?


Este no es un simple taller de meditación, es un tiempo que vas a utilizar para aprender a usar unas determinadas herramientas que luego vas a aplicar en tu día a día. No es para llegar a ser un gran gurú ni maestro, es para llegar a ayudarte a ti mismo y a los demás.

¿Por qué meditación kundalini?

Porque son una serie de meditaciones, pranayamas, mantras, etc que fueron enseñados por el maestro Yogui Bhajan, que dedicó su vida a enseñar la tecnología del Kundalini yoga.

¿De dónde surge dicho yoga?
Hablaremos del Gheranda Samhita, uno de los libro yóguicos más importantes que existen, precedido por el Hata Yoga Pradipika. 

¿Y qué es la kundalini?
Este concepto estará altamente presente durante todo el curso. Se hablará de lo que es a nivel etérico y físico, su despertar correcto y erróneo, a tiempo o prematuro, efectos beneficiosos del despertar controlado y la importancia que tiene el prana, los nadis y los chakras en relación con esta energía.

Un sábado al mes recibirás los apuntes correspondientes a cada módulo. Lo único que necesitas es ropa cómoda, una botella de agua, bolígrafo y cuaderno de notas y muchas ganas de aprender.
Al finalizar el curso recibirás un diploma y un regalo sorpresa realmente útil como consulta.

(Para ver mejor la información de la imagen, pincha sobre ella para agrandarla)




domingo, 12 de julio de 2015

De donde surge el respeto

Cuando una persona respeta a las demás es porque se respeta a sí misma. Se ama, se cuida, lucha por mantener su paz, su autoestima y al sentirse totalmente bien consigo misma puede hacerlo también con el resto, aunque no esté de acuerdo con sus valores o su comportamiento. De ahí pues es de donde surge el respeto.

Cuando alguien es irrespetuoso, altamente inconformista e incluso quejica, suele ser porque necesita engrandecer su ego, para sentirse vivo y al tiempo superior.

Querrá tener la razón siempre, porque puede que dude de su propia opinión, será quejica porque probablemente haya sido criticado desde niño.

Tiene que aparentar ser fuerte , decidido, seguro de sí mismo para hacerse respetar. Pero hay veces que estas personas se derrumban, se quitan la máscara en su intimidad y descubren que son sujetos plagados de miedos, desconfianzas, apegos, complejos, etc, y todo ello provoca un humor oscuro.

Quizás una voz les susurre que no lo valen y tienen que hacer que el resto tampoco.

Sienten que han de estar más pendientes de los demás que de ellos mismos para ver sus reacciones hacia ellos, sus palabras, si lo admiran o rechazan. 

Puede parecer paradójico, pero cuanto más pendiente está una persona del resto, más egoísta es, o más bien egocéntrica. Se cree que es un sol que pude atraer a los demás como si fuesen planetas, bajo el influjo de su gravedad. 

No se conocen a sí mismos a sí mismos y por eso fingen ser alguien que no son. 

Pero cuando te conoces, todo cambia. Tu seguridad hace que permanezcas en un estado de paz en el que sientes que no es necesario demostrarle nada a nadie. Tú tienes tus ideas y respetas las del resto sin más, sin entrar al trapo en ningún tipo de discusión, porque es más importante la paz interior que quedar por encima de cualquiera. 





La Superficialidad

Vivimos constantemente en la superficie de la vida, siendo presas de lo material, lo perecedero, la belleza sin más, pensando que esto nos dará la felicidad. 

No nos enseñan a mirar el interior, sobre todo el nuestro, a empatizar con otras personas, a ser conscientes de que cada uno es un individuo pero al tiempo somos uno.

Me terminé dando cuenta de que las personas más superficiales son las que no han aprendido a mirar en su interior, las que no se conocen a sí mismas. 
Son egoístas, egocéntricas, prepotentes, creyéndose superiores a los demás. Algunas narcisistas, otras competitivas, así se pasan la vida intentando humillar al que tienen al lado para parecer ellos mejores. 

Todos, absolutamente todos tenemos defectos, pues la perfección no existe y si existiera un ser así, sería uno que reconocería y admitiría sus defectos e intentaría mejorarlos. 

Las personas superficiales parecen tener miedo de sí mismas y por otra parte de que los demás los vean tal cual son y piensen que son unos pobre mediocres.

Hace poco leí, que realmente nadie es especial, cada uno tiene sus propias cualidades que le hacen de una u otra manera. Pero a los humanos nos encanta encasillar a las personas , enaltecer a unas y degradar a otras.

Siempre estamos viendo la paja en el ojo ajeno, como si nosotros fuésemos perfectos. Pero tras estas críticas, lo que hay es una gran inseguridad y falta de amor propio, pero en lugar de hacerlo patente, preferimos esconderlo tras una máscara de superficialidad, mostrando a los demás "Lo mucho que nos queremos a nosotros mismos". Pero... ¿De verdad lo hacemos?  

Por Inma (Amrit Nam Kaur)


domingo, 28 de junio de 2015

La Crítica

La crítica es una palabra que normalmente asociamos a algo malo, como un comportamiento, un error, etc. Aunque por otro lado tenemos la denominada crítica constructiva, que lo que pretende es enseñar algo o hacer crecer a una persona, marcándole, eso sí, amablemente, sus fallos y después aconsejándole un nuevo modo de hacer las cosas para mejorar. 
Esto último, más que crítica destructiva lo considero enseñar, instruir, pues los maestros es eso lo que hacen, corregir a sus pupilos para marcarles el camino correcto.
En algunos momentos, puede que te encuentres con personas que te critican y te dan su opinión acerca de lo que deberías hacer, pero según el tono que utilicen, sabes perfectamente si te lo están diciendo porque en verdad quieren ayudarte, o simplemente para marcar una comparación y sentirse ellos superiores.
Las críticas son realmente peligrosas, pues a veces llegan a herir a personas que ni siquiera sienten que hayan hecho algo incorrecto, dañino o malo. 
Hay personas que utilizan la crítica simplemente para hacer sentir mal a la persona que tienen al lado y satisfacer su propio ego. Esto es muy propio de los denominados vampiros energéticos, personas que hacen sentir mal a los demás, disfrutando así del sufrimiento ajeno. 
Normalmente, lo que sucede con estos individuos es que detrás de su comportamiento criticón se encuentra una tremenda inseguridad hacia ellos mismos, complejos, exceso de perfección etc. No viven a gusto consigo mismos, no se conocen, sienten que se van a reír de ellos si no hacen todo perfecto y para disimular todos estos sentimientos se ocultan bajo una máscara de superioridad y crítica extrema.
Defienden a ultranza sus valores, como podría hacer cualquier persona, con la salvedad de que ellos pretenderán llevar siempre la razón, y llevarte a su terreno sea como sea para demostrar que ellos hacen lo correcto y el resto no, sin respetar las opiniones de los demás, alegando que "no te has informado lo suficiente, no has leído a cerca del tema, tú no has estado allí, tengo un amigo que me ha dicho..."
Generalmente no nos damos cuenta, pero muchas veces, estas críticas son hechas simplemente para llamar la atención y como he dicho antes, aumentar su sentimiento de superioridad.
Lo mejor en estos casos, es saber discernir primero, cuando estás recibiendo una lección (es decir, que lleva tras de sí una enseñanza) o una simple una crítica procedente del más infantil de los egos. En el primer caso, acéptala de buena gana, te están haciendo un bien, quieren que mejores, que avances, que crezcas. En el segundo, siempre hay detrás la malsana intención de dañar, pero en lugar de permitir que tu ego se sienta humillado, piensa que tras esa hiriente crítica hay una persona que sufre por sus propias críticas personales. Puedes sentir lástima, compadecerte de ellos, sonreír y seguir adelante.



domingo, 14 de junio de 2015

La Verdad a cerca de la iluminación

La iluminación es la meta y el fin de toda persona que sigue un camino espiritual, alcanzar la paz, la calma, llegar al nirvana...
¿Pero por qué se alcanza esa calma?
La iluminación hace referencia a darse cuenta o ser consciente de algo que no veíamos, que permanecía velado u oscuro a nuestros ojos. 
Cuando vas desentramando toda esta maraña que supone el comportamiento de la sociedad humana, vas reconociendo determinado patrones que después te hacen actuar de una manera más comedida y serena. Te vuelves más paciente y eres capaz de adelantarte a comportamientos indeseados o problemas, antes de que sucedan, pues eres capaz de saber las consecuencias.
Piensas más antes de hablar y poder herir a alguien, te vuelves más comprensivo y amoroso, y no juzgas a la gente, si no que tiendes a tratar a todos igual.
Toda circunstancia y persona se convierte en una ocasión de aprender y ves que recibes lecciones cada día de todo tipo de personas y en un sin fin de situaciones. Te vuelves más atento y alerta, te enfadas cada vez menos, disfrutas más de las cosas simples, y lo material empieza a ser algo superfluo, reconociendo que al fin y al cabo es efímero. 
Las cosas que antes tenían importancia empiezan a perderla, las riquézas, los títulos, estudios, logros personales, competiciones, etc. Incluso prierdes el interés por llevar siempre razón. Es decir, el ego va mengüando y terminas identificándote con un yo más profundo, el yo que disfruta con un paseo por el campo, una siesta, la conversación con un viejo amigo, y te terminas dando cuenta, que lo realmente importante es el trato que las personas nos damos las unas a las otras. Ya sabéis, la belleza está en el interior, pues el comportamiento es lo que hace realmente bella a una persona que comparte su sabiduría para hacer sentirse en paz a otra. Eso es exactamente un maerstro iluminado.

Amrit Nam Kaur