viernes, 28 de febrero de 2014

Sanaciones, bloqueos y limpieza.

En todas las técnicas de sanación, al menos con las que yo he experimentado, siempre me encuentro con las palabras bloqueos, limpieza, dejar ir, o perdonar. La enfermedad física o mental, según ciertas técnicas nos dicen que las creamos nosotros mismos, o bien las heredamos. El tema de la herencia es muy importante ya que nuestras células poseen memoria genética y podemos llegar a heredar incluso patrones que se pueden ir repitiendo de generación en generación. Esto se puede apreciar claramente en una Constelación Familiar, nos podemos encontrar un caso por ejemplo en que las mujeres de una rama familiar todas han sufrido un aborto, o se les ha muerto un hijo. Casos en que el suicidio está muy presente y se va repitiendo sin saber por qué, circunstancias que incluso pueden parecer una maldición. Hay veces incluso que con esta técnica se puede apreciar un efecto espejo en que la familia materna y la paterna, sus circunstancias o árboles genealógicos son muy parecidos. Esto generalmente es porque uno atrae lo que uno es, así nos sentimos más cómodos y en familia.
Las constelaciones en general sirven para tratar problemas en esta memoria que vamos heredando de los familiares pasados, como si el árbol genealógico se tratara de un ser en sí mismo. Así pues, un conflicto grave que tuvo lugar hace muchos años, cuando nosotros ni siquiera habíamos nacido, puede influir sobre cualquier miembro de nuestra familia en el presente. El trabajo del constelador es averiguar qué acontecimientos, comportamientos o circunstancias sucedieron, y sobre qué miembro de la familia está recayendo esa energía genética. Una vez que esto se averigua, el constelador hará que esa energía se limpie resolviendo el conflicto en el pasado.
Es normal ver en una constelación el uso de las frases "Te devuelvo lo que es tuyo", "Perdóname", "Gracias", o frases que liberan de cargas, porque muchas veces no somos conscientes de que nosotros mismos podemos ser los que estamos cargando con una circunstancia o un roll que no es el nuestro. Generalmente esto ocurre porque nuestra alma dice al resto de las almas de la familia "No os preocupéis, que yo puedo con esto." Y nos cargamos con un peso que no nos corresponde. Y si no corresponde a ningún miembro tiene que ser limpiado.
Cuando conocí las constelaciones a través de mi amiga y maestra de yoga Sol Ortega, pues al principio me sorprendía muchísimo este método porque resultaba muy raro. Ella me contaba que había sido creado por un psicólogo alemán y que daba buenos resultados. Pero no solo funciona, si no que te das cuenta al hacer tu árbol genealógico de los patrones erróneos que se van heredando. También hay patrones buenos. Recuerdo una constelación que le hicimos a una chica que lo que ocurrió fue que todos los miembros que representaban a sus familiares se unieron en un sentido abrazo y se quedaron así quietos durante unos minutos. Luego la chica nos contó que su familia era muy feliz y que había dos personas que se llamaban Moisés, que ella los definía como una auténtica bendición dentro de su familia pues eran un nexo de unión muy grande entre todos. Se hereda lo bueno y también lo malo.
Al tiempo que conocía las constelaciones, Sol también me habló del Masaje Metamórfico, y me impactó tanto que quise probarlo. Yo por aquel entonces no pasaba una buena racha y desató muchísimas emociones, de hecho, durante el masaje tuve una regresión a una vida pasada.
Según la técnica metamórfica los problemas que sufrimos en la infancia, adolescencia, madurez o vejez, los podemos haber programado ya desde el vientre materno e incluso¡¡¡antes de ser concebidos!!!! Se dice que puedes arrastrar memorias energéticas de vidas pasadas. El masaje metamórfico es una técnica muy poderosa que trabaja machacando los bloqueos como si fuese una apisonadora. No todo el mundo experimenta las mismas sensaciones, pero en mi caso os digo que mi mundo se puso patas arriba y al final todo se colocó donde tenía que estar.
Y ahora es cuando voy a hablar de mi querido Hoponopono.
En Haway los nativos, cuando había un conflicto en la tribu o la familia, hacían una reunión para solucionar los problemas. Las personas que habían creado o sufrido el conflicto en primera persona, exponían lo que habían hecho y después pedían perdón a toda la congregación, y el resto de los presentes hacían lo mismo.
En esta técnica las palabras clave son: Lo siento, perdóname, te amo y gracias, y con su uso reiterado, hacían desaparecer el conflicto y la energía que lo creó.
Con hoponopono uno se hace responsable de sus actos, sea cual sea el problema, incluso si se piensa que uno es la víctima. Aunque este sea tu caso, tú has atraido ese problema incluso de manera inconsciente, y entonces hay que limpiarlo y educar a tu mente para que no vuelva a atraer ese patrón.
Me sorprenden muchísimo las tres técnicas porque ¡¡¡TODAS HABLAN DE MEMORIAS!!! ¡De atracciones! ¡Y todas trabajan a nivel subconsciente, ese gran desconocido! Hay un mundo oculto dentro de nosotros, un mundo en la sombra que no alcanzamos a entender. Supongo que si fuéramos capaces de viajar a los archivos akásicos y leer lo que nosotros mismos hemos planeado vivir, la vida no tendría sentido porque aquí venimos a aprender y estas técnicas nos ayudan a entender mejor ese camino que llamamos aprendizaje.

Amrit Nam Kaur

 http://asociacionkrystalia.files.wordpress.com/2010/10/constelaciones_familiares.jpg

jueves, 27 de febrero de 2014

Charla sobre Hoponopono de María José Cabanillas


Hola a todos mis sadhus bloggeros!!!!

Os cuelgo este vídeo sobre hoponopono, que seguro os gustará.
Últimamente estoy muy pesada con esta técnica de sanación y cambio, pero es que es tán bonita y tan efectiva. . . 

Que la disfrutéis!!!!

miércoles, 26 de febrero de 2014

El Buda Esqueletico y el término medio.

 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhfWpVt0mOB8joo15bVpdjPDXwdibnG_Vw8N0Yg293DquIWOl3yOZJycKj3oZi6v2ydStEiwd17K-8ZrRcIMgsC_c3lTTRPpr6zYYueKFB1DRUPCJ3cdrHNTJ5hWkLTpQvPE-Iim4Sqc2kd/s1600/budaconsumido.jpg
 

 
"Esta imagen hace referencia al período de la vida de Buda que pasó como asceta en el bosque, aunque no alcanzó su propósito.
Sirve de ejemplo de un comportamiento incorrecto, ya que supone un extremismo que va en contra del camino medio. Los ayunos tan drásticos no son una actividad correcta porque se daña uno mismo.
El ascetismo excesivo vulneraría el modo de vida correcto del noble camino óctuple que aparece en el sermón de Benarés."

Pues de eso trata la reflexión de hoy, de cómo la sociedad, la política, la religión e incluso los medios de comunicación nos manipulan para declinarnos por un extremo u otro hasta el punto de escuchar cosas contradictorias: "Que tomen leche tus hijos que es muy buena para el crecimiento", "Que no tomen leche porque es muy mala para el aparato digestivo y los humanos no están hechos para beber la leche materna de una vaca", "No comas huevos que te sube el colesterol", "Come huevos que tienen colesterol bueno". . .
Pongo ejemplos alimenticios porque son quizás los más usados y viene al pelo con el caso del Buda: "Oye, que si estas sin comer tres días a base de agua, ya verás la lucidez que alcanza tu mente. Te sentirás más ligero y libre de cargas, además tu cuerpo se depurará." Y entre rugido y rugido de tripas Buda lo único que sentía era que tenía más hambre que el perro un ciego  y pensaba "Esto no puede ser sano". 
Pero muchas veces tenemos que vivir los extremos en nuestras propias carnes para saber ya no solo lo que es correcto, si no lo que es mejor para nosotros porque lo que a tí te puede ir bien a una persona le puede sentar fatal, que es lo que parece no entender la medicina moderna, que cada uno es un mundo, pero como nos guiamos por horarios, burocracia, consumismo. . . Y no solo la medicina moderna, esto se puede aplicar a las actividades físicas, los alimentos, el ocio, y para gustos los colores. 
-"Oye, ¿Por qué no haces aerobic? Te iría genial para adelgazar."
-"Pues mira, no lo hago porque tengo las rodillas destrozadas y no puedo dar botes".
O simplemente, gente que te aconseja que hagas algo y tú sencillamente no lo quieres hacer porque no va contigo. Cuando uno hace algo de manera obligada o pensando que si lo hace va a ser bueno para él y después no ve resultados positivos, a la larga se terminará frustrando y se dará cuenta, como le pasó a Buda, que todo tiene un término medio. Cada uno es libre de hacer con su vida y su cuerpo lo que quiera pero siempre va a ver algo o alguien que te intente dirigir por un camino u otro, ya sea porque algo esté de moda, porque al Organización Mundial de la Salud ha dicho que eso no es sano, porque han calificado la talla 40 como talla grande. . . Así, es como se domina las cosas, cambiando de lugar al propio término medio, eso y también cuenta que el hombre es un ser muy dado a seguir a la masa borreguil. ¿Qué mi vecino se ha comprado un Mercedes?, pues yo también. ¿Que mi hermano se ha comprado un chalet? Pues yo otro y además más grande aún, ¿Que mi amiga se inyecta botox? Pues yo no voy a ser menos, ¿Que me he encontrado en la selva a un grupo de ascetas escuálidos que no comen para ver si terminan levitando y llegan al Nirvana? Pues Buda dijo "Oye, que todo tiene un límite". Tanta hambre pasó aquel hombre que terminó muriendo de una indigestión tras una copiosa cena con sus discípulos, bueno, a todos se nos puede ir la mano. A lo que voy es que ya que cada uno es un mundo en sí mismo, no te sientas raro por ir a contracorriente, a lo mejor eres uno de los pocos que saben que esa dirección hacia la que van el resto de borregos conduce a un acantilado, pero cuando lleguen al extremo ya se darán cuenta. . .

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

martes, 11 de febrero de 2014

Rencor, perdón y olvido.

Hola a todos mis blogueros!!!



Hoy quería escribir algo sobre el perdón y el olvido pues creo que se trata de algo muy difícil de hacer.

De pequeños nos han enseñado a pedir perdón cuando nos peleábamos con nuestros hermanos o con los amiguitos, y en seguida escuchabas, "¡Venga, daos un beso y pedíos perdón!” Pero realmente no era una disculpa sincera, simplemente lo hacías para obedecer, no era un perdón verdadero, pero cuando se es niño, el rencor dura poco y en seguida las riñas se olvidan y en cuestión de segundos a seguir jugando tan contentos.

Sin embargo a medida que se va creciendo, el tema del rencor y el perdón se va tornando cuesta arriba, empezando por la adolescencia. ¿No os ha pasado que en la actualidad recordáis algo que os sucedió estando en el instituto e incluso en el colegio y de repente descubres que le guardas un rencor terrible a una persona que incluso la habías perdonado? O al menos eso era lo que tú creías. Entonces lo que sucede es que has perdonado pero no olvidado, por lo tanto no has perdonado realmente, si no que actuaste como lo hacías cuando eras pequeño, “Bueno, le perdono porque es lo que hay que hacer y ya”.

Lo peor de perdonar y no olvidad es que cuando tienes un primer recuerdo desagradable, en seguida vienen otros veinte detrás de este y te encuentras con una cadena de pensamientos que cursan así: “Es que fulanito me hizo esto, menganita me dijo lo otro, este me insultó, este se rió de mí, y un largo etc”. Cuando se tratan de personas ya lejanas en el tiempo y que ni siquiera tienes contacto con ellas en la actualidad resulta ridículo. Esos son los recuerdos que primero hay que perdonar y olvidar. Luego viene la segunda parte, ¿Y si el rencor se lo guardo a un familiar, un amigo o un compañero de trabajo? Estos casos son los que causan más dolor y resultan más dañinos. Te paras a estudiar el asunto en cuestión y ver si realmente merece la pena estar enfadado y hay veces que te das cuenta de que el rencor que guardas es una auténtica tontería. Otras no lo ves tan claro, te puede parecer una injusticia lo que te han hecho o te están haciendo, así que una de dos: o lo hablas claramente con la persona sin necesidad de alterarte, o cortas por lo sano y te alejas del temas o de la persona, te das un tiempo para perdonar, olvidar y ver qué motivos tenía esa persona para actuar de una manera y tú hacerlo de otra.

Muchas veces puedes sentir un dolor en el corazón inmenso, porque primero has estado muy, muy enfadado, todo cuerpo se calienta e incluso llegas a sentir dolor de cabeza, pero después, y no a todo el mundo le pasa, te sientes triste, porque no sabes cómo perdonar aunque tu realmente lo desees. A veces uno piensa, “Es que si perdono a esta persona, me voy a traicionar a mí mismo porque lo que me ha hecho va en contra de todo lo que yo soy”. Bueno, entonces, perdona no por hacerle un favor a esa persona, si no por ti mismo. Si no lo haces es probable que día tras día aparezca la situación en tu cabeza y estés cada vez más enfadado o triste.

Yo por eso utilizo mucho la técnica del Hoponopono que consiste en pensar en la persona/as y decir “Lo siento, perdóname, te amo, gracias”. Y aún así cuesta mucho, porque hay una fracción de tu mente que se rebela y dice: “¡¡¡¿Pero por qué *%$& tengo yo que perdonar a este individuo con todo lo que me ha hecho?!!! Pues no empieces perdonando a la persona, empieza por el acto en sí, es como la frase que dice: Odia el pecado, ama al pecador. Y lo sé, es muy, muy, muy difícil perdonar cuando te has sentido pisoteado, estafado, humillado, insultado, y un larguísimo etc, que puede continuar hasta el infinito y dar la vuelta. Pero oye, es mejor olvidar y disfrutar de tu propia vida que malgastar el tiempo, las energías y encima maltratar a tus neuronas pensando en algo que no merece la pena.  


 http://cafefilomania.com/wp-content/uploads/2013/10/4a95232c03perdon.jpg.jpg

viernes, 3 de enero de 2014

El Peligro de Subir al Cielo, El Aprendizaje de Bajar al Infierno

Caminamos por la vida, o al menos lo intentamos, lo más alegres y sonrientes que podemos, nos ponemos una máscara antes de salir de casa y nos adentramos en el juego de la vida. Queremos aparentar felicidad, conseguir nuestras metas, algunos desean ser populares, otros ganar dinero, otros incluso ser el centro de todo y entonces vamos subiendo peldaño a peldaño por la escalera imaginaria hacia el cielo. Otros quieren ser los más buenos, los más humildes (no hay nada menos humilde que querer ser humilde) atraer a los demás con bellas palabras como si fueran ángeles, como si les fueran a salir dos alas blancas con las que salir volando hacia el cielo sin la necesidad de usar la escalera que han de utilizar el resto de los mortales para alcanzar ese cielo soñado, esa meta, esa finalidad.
Entonces vas subiendo y subiendo y con cada metro que recorres abandonas por el camino una parte de ti, te vas vaciando poco a poco y te vas llenando con la luz que ves al final del túnel, esa luz que representa tu mayor ilusión y cuando por fin la alcanzas te das cuenta de que has llegado totalmente vacío y tú ya no eres tú porque te has desprendido de tu yo. Pero piensas "¿Qué más da? He llegado a la luz, he alcanzado mi ilusión.” Pero. . . ¿Y si esa ilusión está vacía? ¿Y si realmente tú no querías eso?
Recorres la luz con tus ojos y te fijas en que hay otras personas buscando lo mismo que tú, todas iguales, todas con los mismos pensamientos, las mismas expresiones, como si los hubieran programado para buscar eso. Pero todos están vacíos, han perdido su yo y dudan de si eso es bueno o malo. Entonces una voz grita alegremente "¡Enhorabuena, os habéis desprendido de vuestro ego!" Y tú piensas "¿Me he desprendido de mi ego, o de las cosas que hay dentro de mí que me hacen especial, que componen mi personalidad, que me diferencian de los demás? Te percatas del "peligro de subir al cielo" "¿No estoy preparado para esto?"
Es entonces cuando caes al infierno, al tuyo propio, donde te sientes desnudo y vacío. "¿Dónde están mis cualidades?, ¿Dónde está mi yo?, ¿Qué deseaba realmente? ¿Alcanzar una luz vacía y ya está? Me dijeron que allí habría paz, calma dicha, felicidad absoluta, pero yo solo encontré vacío. ¿Por qué?
-"Porque no bajaste a tu infierno"-Responde una voz.
Y ahora te encuentras en un pozo oscuro, aunque de vez en cuando vislumbres una luz en lo más alto de él para recordarte que allí hay una salida. ¿Y qué se hace en ese pozo? Conocer la parte más oscura de nuestro ser, nuestra sombra. En ella están nuestros miedos, odios, envidias, rencores, hábitos dañinos, pesadillas, ansiedades, maldades, tristezas y un largo etc. Y allí gritas, lloras y te desesperas sin darte cuenta de que esa prisión te va limpiando por dentro, expulsando todo el mal acumulado durante años de una manera dolorosa pero que más tarde resultará gratificante. 
Un día descubres que ya no estás en el pozo si no en la tierra, en el punto de partida. Te observas y sientes que ya no eres el mismo, te sientes ligero, sin miedo, sin tristeza. Ya no estás vacío, algo has aprendido allí abajo, te has conocido a ti mismo, has podido mirar a tu alma a los ojos y te has sentido grande, como si te hubieran sido dados todos los secretos del sentido de la vida. Es cuando caes en la cuenta de lo que anhela tu verdadero ser y piensas. . . "El cielo puede esperar".


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiyXKALKoHCmGf222KndL5dFsHHNKmXM4_sijLQYdayZIslj3nvug2z4TlBPNlUNcUKr6pYzBmeHPIOJJpOfZHyv3XkeH0mwhM3cVT1fVOXO_UK76wE2VvTu9RZvrZ9Xk1_AQ96zAlJ2o9R/s1600/Escalera+al+cielo.jpghttp://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/Pozo_inici%C3%A1tico_de_la_Quinta_Regaleira_visto_desde_el_interior.jpg

domingo, 29 de diciembre de 2013

Sanos, Libres e Inteligentes

Durante la última década nos hemos dado cuenta de lo obsoletas que resultan ciertas cosas, métodos médicos, métodos de enseñanza, métodos de gobierno, e incluso la visión que tenemos a cerca del amor y en qué posición queda cada miembro dentro de la pareja y la familia.
Lo cierto es que poco a poco tendemos a dirigirnos hacia la igualdad absoluta, hacia un equilibrio dentro de nuestros propios roles pero todavía hay quien nos dice "¿Tú que sabrás a cerca de esto o aquello? ¡Escúchame a mí!" o "Deja que lo haga yo que tú no sabes" o lo más triste de todo "Depende de mí y todo te será dado".
No hay nada más triste que un médico que se limite a recetar medicamentos pero que no te enseñe a estár sano, un profesor que te enseñe materias pero que no te muestra su uso en un entorno 100% real, un guía espiritual que te aconseja y se cree con el derecho a decirte lo que está bien o mal sin dejarte elegir tu propio destino llegándo a decir que irás al infierno o en el mejor de los casos "Tú sabrás, es tu karma". 
Hay gente que parece más felíz cuando posee el control sobre otros, o simplemente se creen superiores, entonces, si tendemos a la igualdad, ¿por qué sigue existiendo esta actitud? No hay más que ver lo que está ocurriendo hoy en día con la policia española, en lugar de servir al pueblo lo aporrea. Y es que lo más triste es que todo esto está relacionado con la erótica del poder, el que no desea poder desea dinero, pero si empiezan a obtener cantidades ingentes de dinero, poco a poco desearán poder, el poder para atraer a la gente, dominarla, estar por encima y a su vez conseguir más dinero y por supuesto autoestima, creyendose el peldaño más alto de la pirámide.
A nadie le interesa crear escuelas en las que se les enseñe a los niños a pensar, razonar y obrar en consecuencia, prefieren un lugar donde memorizar letras y números. A nadie le interesa que en la escuela se enseñen unos hábitos saludables que muestren la unión del cuerpo y la mente. La única vez que escuché lo de "Men sana y corpore sano" fue en la clase de latín. ¿Qué triste, verdad? No interesa hacer que los niños aprendan a debatir correctamente y a cuestionar todo lo que aprenden, escuchan o ven en la tele o en cualquier otro medio. Lo único que ellos escuchan es "Esto es así porque lo digo yo y tú te callas". ¿No os suena a un cura diciendo que no hagas una libre interpretación de la biblia?
Tenemos que enseñar a los más pequeños a ser libres de palabra, obra y pensamiento desde un punto de vista inteligente y respetuoso con la persona que puede no estar de acuerdo con sus pensamientos e ideales, pero si en nuestra propia casa, en la escuela, en el médico, en la iglesia, o en cualquier otro sitio nos tratan como unos ignorantes poco avanzaremos. 
Recuerdo una frase que decía mi profesor de autoescuela en referencia a abrir el capó del coche y empezar a tocar sin saber, él decía "Si no sabes pa´que tocas". Pero en seguida te explicaba el porqué de esa frase, "Oye mira, es que si del motor está saliendo humo no lo toques porque te pudes quemar". Almenos nos dió la explicación y la solución: "Llama a ayuda en carretera".
Pero a cierto sector de la sociedad no le interesa dar respuestas ni soluciones, prefieren que vivamos todo el tiempo dependiendo de x, y o z. Prefieren atiborrarnos a medicamentos en lugar de decirnos que los pensamientos dominan la química del cerebro y ello nos ayuda a sanar. O, "Págame y te daré la solución a tus problemas", para que luego te digan algo que ya sabías. 
Muchas veces, en mi caso, un libro o una charla con las amigas o con mi madre, me han ayudado más que cualquier profesional. ¿Quien me va a conocer mejor, "el profesional" o mis amigas? Y que conste que no meto a todos los profesionales en el mismo saco. Una vez di con un médico que se quedó media hora hablando conmigo dádome consejos para curarme sin meter en ningún momento un medicamento por medio, o una psicóloga cuyas soluciones iban al grano y no daba rodeos sobre ciertos temas del pasado, o simplemente personas que te quieren ayudar o solo compartir un momento contigo y durante ese tiempo, aunque sea pequeño, sacas en claro una buena enseñanza. 
Nos tienen que enseñar a aprender correctamente, a sobrevivir por nosotros mismos, a ser dueños de nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, a no hacernos adictos a los consejos y opiniones de los demás. En definitiva a saber escucharnos, amarnos, respetarnos, porque cuando aprendamos a hacer esto con nosotros mismos lo haremos también con los demás.

Amrit Nam Kaur

viernes, 27 de diciembre de 2013

El Hombre que obraba bien (Por Amrit Nam Kaur)

Había una vez una persona tan buena, tan buena, tan buena, que estaba empeñada en cambiar el mundo por el bien de la humanidad. Así que un día se lió la manta a la cabeza y salió a la calle para llevar por el buen camino a cualquier persona que no obrara bien.
Se cruzó con un hombre que se estaba tomando una copa en un bar y le convenció de que el alcohol era malo, luego se cruzó con un fumador y le dijo que el tabaco mataba, con unos jóvenes que se estaban comiendo una hamburguesa y les sermoneó sobre lo malo e incorrectamente ético que era comer carne, a una madre que estaba retirando el envoltorio de una piruleta y dándosela a un niño le advirtió que el azúcar era veneno puro. Y así, poco a poco fue convenciendo a todo aquél que se cruzaba con él de lo erróneo de sus vicios, hasta cruzarse con un niño que se encontraba arrancando unas flores en un jardín.
-¡Niño, no arranques flores! ¡No ves que ellas también tienen derecho a vivir!
El niño de repente se tornó pálido y se echó a llorar desconsoladamente.
-¿Pero por qué lloras? ¿Es porque te has dado cuenta de tu mala obra?
-No señor, lloro por usted.
-¿Por mí?
-Sí, porque cuando le diga por qué estoy llorando, usted se va a dar cuenta de que el que ha obrado mal es usted. Así que, como no quiero que se sienta mal no se lo diré.
Y el niño se alejó por un caminito ante la atónita mirada del hombre. Este, muerto de curiosidad, decidió seguir al niño hasta que vio como entraba en un cementerio y se arrodillaba ante una tumba para luego decir.
-Lo siento mucho mamá, sé que te prometí que te traería flores todos los días, pero hoy me he enterado de que esta mal arrancar flores porque ellas también tienen derecho a vivir.
En ese momento, el hombre se dio cuenta de su error. Tan obcecado estaba en que todo el mundo obrara correctamente que olvidó que no todas las cosas son malas, ni siquiera las personas. Empezó a pensar en la madre que le ofreció la piruleta a su hijo, "¿Y si era un premio por portarse bien?". Se acordó del fumador, "Si era su decisión, ¿Quién era yo para decirle nada?" Y del bebedor "¿Y si estaba ahogando sus penas y yo en lugar de preguntarle el por qué hacía eso, le dije que no lo hiciera?
El hombre se fijó en su propio mal, el intentar cambiar a la gente bajo su propio criterio, sus cánones de perfección y sus puntos de vista. Pero, aunque compartamos ideales, no todos somos iguales, y hemos de aceptar al vecino tal y como es, pues en eso se basa la paz, la convivencia y el amor.

Amrit Nam Kaur

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