viernes, 21 de noviembre de 2014

Jugando a ser humanos

El título del post viene a que el otro día mientras leía un artículo a cerca de lo pequeña que es la Tierra en comparación con el Sol, nuestro sol con la mayor estrella de la galaxia, y nuestra galaxia con el resto de las que la rodean, llegué a la conclusión de que si estamos aquí es por pura chiripa. Pero luego pensé, ¿y si estamos aquí simplemente para jugar a ser humanos? ¿O para ser animales inteligentes? Unos seres capaces de crear cosas pero también capaces de destruir, sobre todo a sí mismos. Somos un planeta donde los mayores investigadores que hay en ella se dedican a construir armas y máquinas de destrucción. Vivimos en un mundo que lo imaginamos enorme, cuando somo una simple pelusilla atestada de ácaros. Parafraseando a Frenchy en Grease "Somos las amebas de los piojos de las ratas". Tantas personas, tan pequeñas pero al tiempo tan grandes. Y si individualmente somos tan grandes, ¿por qué no somos capaces de unirnos y ser colosales, hacer que la humanidad alcance su máximo potencial? ¿Qué sentido tiene trabajar para conseguir unos pedazos de papel de colores y unas chapas metálicas, intercambiables por comida, bienes y servicios? ¿Nos hemos vuelto locos o qué? ¡Nos desvivimos por números en una cuenta bancaria!
Yo muchas veces pienso en cómo se vivía o sobrevivía en la edad de piedra, cuando fueron avanzando y practicaban el trueque, un intercambio justo, teóricamente igualitario, sin el intermediario dinero. El dinero es como las empresas de trabajo temporal, son un intermediario entre el trabajador y la empresa que te contrata, y así nunca se le da al trabajador un trato justo e igualitario. 
Para que siga existiendo el dinero a los de arriba les conviene tenernos separados los unos de los otros, enfadados, divididos, unos a la derecha, otros a la izquierda, otros musulmanes, otros cristianos, unos con misiles, los otros con cabezas nucleares. Las guerras son muy rentables para algunos...
Pero... ¿Y si descubriésemos que existe una raza alienígena? Somos tan mal pensados, desde nuestra propia maldad, que lo primero que haríamos sería poner medios para no ser atacados, incluso antes de que ellos supiesen de nuestra existencia. ¿Por qué? Porque nuestros líderes ya estarían pensando en conquistar esa raza, ese nuevo mundo. Pero antes, deben cerciorarse del peligro, y para eso se requiere mucho dinero (intermediario inútil), científicos de todas las nacionalidades y por supuesto un hermanamiento de todos en contra de un supuesto invasor. ¿Quiere decir esto que el único modo de que la humanidad se una sería viéndose amenazada por una raza externa? Si esto fuera cierto, quiere decir que somos unos ciegos ácaros que vivimos en una triste pelusa y nos gusta jugar a ser hombres.

Amrit Nam Kaur