viernes, 28 de febrero de 2014

Sanaciones, bloqueos y limpieza.

En todas las técnicas de sanación, al menos con las que yo he experimentado, siempre me encuentro con las palabras bloqueos, limpieza, dejar ir, o perdonar. La enfermedad física o mental, según ciertas técnicas nos dicen que las creamos nosotros mismos, o bien las heredamos. El tema de la herencia es muy importante ya que nuestras células poseen memoria genética y podemos llegar a heredar incluso patrones que se pueden ir repitiendo de generación en generación. Esto se puede apreciar claramente en una Constelación Familiar, nos podemos encontrar un caso por ejemplo en que las mujeres de una rama familiar todas han sufrido un aborto, o se les ha muerto un hijo. Casos en que el suicidio está muy presente y se va repitiendo sin saber por qué, circunstancias que incluso pueden parecer una maldición. Hay veces incluso que con esta técnica se puede apreciar un efecto espejo en que la familia materna y la paterna, sus circunstancias o árboles genealógicos son muy parecidos. Esto generalmente es porque uno atrae lo que uno es, así nos sentimos más cómodos y en familia.
Las constelaciones en general sirven para tratar problemas en esta memoria que vamos heredando de los familiares pasados, como si el árbol genealógico se tratara de un ser en sí mismo. Así pues, un conflicto grave que tuvo lugar hace muchos años, cuando nosotros ni siquiera habíamos nacido, puede influir sobre cualquier miembro de nuestra familia en el presente. El trabajo del constelador es averiguar qué acontecimientos, comportamientos o circunstancias sucedieron, y sobre qué miembro de la familia está recayendo esa energía genética. Una vez que esto se averigua, el constelador hará que esa energía se limpie resolviendo el conflicto en el pasado.
Es normal ver en una constelación el uso de las frases "Te devuelvo lo que es tuyo", "Perdóname", "Gracias", o frases que liberan de cargas, porque muchas veces no somos conscientes de que nosotros mismos podemos ser los que estamos cargando con una circunstancia o un roll que no es el nuestro. Generalmente esto ocurre porque nuestra alma dice al resto de las almas de la familia "No os preocupéis, que yo puedo con esto." Y nos cargamos con un peso que no nos corresponde. Y si no corresponde a ningún miembro tiene que ser limpiado.
Cuando conocí las constelaciones a través de mi amiga y maestra de yoga Sol Ortega, pues al principio me sorprendía muchísimo este método porque resultaba muy raro. Ella me contaba que había sido creado por un psicólogo alemán y que daba buenos resultados. Pero no solo funciona, si no que te das cuenta al hacer tu árbol genealógico de los patrones erróneos que se van heredando. También hay patrones buenos. Recuerdo una constelación que le hicimos a una chica que lo que ocurrió fue que todos los miembros que representaban a sus familiares se unieron en un sentido abrazo y se quedaron así quietos durante unos minutos. Luego la chica nos contó que su familia era muy feliz y que había dos personas que se llamaban Moisés, que ella los definía como una auténtica bendición dentro de su familia pues eran un nexo de unión muy grande entre todos. Se hereda lo bueno y también lo malo.
Al tiempo que conocía las constelaciones, Sol también me habló del Masaje Metamórfico, y me impactó tanto que quise probarlo. Yo por aquel entonces no pasaba una buena racha y desató muchísimas emociones, de hecho, durante el masaje tuve una regresión a una vida pasada.
Según la técnica metamórfica los problemas que sufrimos en la infancia, adolescencia, madurez o vejez, los podemos haber programado ya desde el vientre materno e incluso¡¡¡antes de ser concebidos!!!! Se dice que puedes arrastrar memorias energéticas de vidas pasadas. El masaje metamórfico es una técnica muy poderosa que trabaja machacando los bloqueos como si fuese una apisonadora. No todo el mundo experimenta las mismas sensaciones, pero en mi caso os digo que mi mundo se puso patas arriba y al final todo se colocó donde tenía que estar.
Y ahora es cuando voy a hablar de mi querido Hoponopono.
En Haway los nativos, cuando había un conflicto en la tribu o la familia, hacían una reunión para solucionar los problemas. Las personas que habían creado o sufrido el conflicto en primera persona, exponían lo que habían hecho y después pedían perdón a toda la congregación, y el resto de los presentes hacían lo mismo.
En esta técnica las palabras clave son: Lo siento, perdóname, te amo y gracias, y con su uso reiterado, hacían desaparecer el conflicto y la energía que lo creó.
Con hoponopono uno se hace responsable de sus actos, sea cual sea el problema, incluso si se piensa que uno es la víctima. Aunque este sea tu caso, tú has atraido ese problema incluso de manera inconsciente, y entonces hay que limpiarlo y educar a tu mente para que no vuelva a atraer ese patrón.
Me sorprenden muchísimo las tres técnicas porque ¡¡¡TODAS HABLAN DE MEMORIAS!!! ¡De atracciones! ¡Y todas trabajan a nivel subconsciente, ese gran desconocido! Hay un mundo oculto dentro de nosotros, un mundo en la sombra que no alcanzamos a entender. Supongo que si fuéramos capaces de viajar a los archivos akásicos y leer lo que nosotros mismos hemos planeado vivir, la vida no tendría sentido porque aquí venimos a aprender y estas técnicas nos ayudan a entender mejor ese camino que llamamos aprendizaje.

Amrit Nam Kaur

 http://asociacionkrystalia.files.wordpress.com/2010/10/constelaciones_familiares.jpg

jueves, 27 de febrero de 2014

Charla sobre Hoponopono de María José Cabanillas


Hola a todos mis sadhus bloggeros!!!!

Os cuelgo este vídeo sobre hoponopono, que seguro os gustará.
Últimamente estoy muy pesada con esta técnica de sanación y cambio, pero es que es tán bonita y tan efectiva. . . 

Que la disfrutéis!!!!

miércoles, 26 de febrero de 2014

El Buda Esqueletico y el término medio.

 http://3.bp.blogspot.com/_h52L-GYhgJU/TUMdfN7xIcI/AAAAAAAAAEM/3EA3_UYaeDo/s1600/budaconsumido.jpg
 

 
"Esta imagen hace referencia al período de la vida de Buda que pasó como asceta en el bosque, aunque no alcanzó su propósito.
Sirve de ejemplo de un comportamiento incorrecto, ya que supone un extremismo que va en contra del camino medio. Los ayunos tan drásticos no son una actividad correcta porque se daña uno mismo.
El ascetismo excesivo vulneraría el modo de vida correcto del noble camino óctuple que aparece en el sermón de Benarés."

Pues de eso trata la reflexión de hoy, de cómo la sociedad, la política, la religión e incluso los medios de comunicación nos manipulan para declinarnos por un extremo u otro hasta el punto de escuchar cosas contradictorias: "Que tomen leche tus hijos que es muy buena para el crecimiento", "Que no tomen leche porque es muy mala para el aparato digestivo y los humanos no están hechos para beber la leche materna de una vaca", "No comas huevos que te sube el colesterol", "Come huevos que tienen colesterol bueno". . .
Pongo ejemplos alimenticios porque son quizás los más usados y viene al pelo con el caso del Buda: "Oye, que si estas sin comer tres días a base de agua, ya verás la lucidez que alcanza tu mente. Te sentirás más ligero y libre de cargas, además tu cuerpo se depurará." Y entre rugido y rugido de tripas Buda lo único que sentía era que tenía más hambre que el perro un ciego  y pensaba "Esto no puede ser sano". 
Pero muchas veces tenemos que vivir los extremos en nuestras propias carnes para saber ya no solo lo que es correcto, si no lo que es mejor para nosotros porque lo que a tí te puede ir bien a una persona le puede sentar fatal, que es lo que parece no entender la medicina moderna, que cada uno es un mundo, pero como nos guiamos por horarios, burocracia, consumismo. . . Y no solo la medicina moderna, esto se puede aplicar a las actividades físicas, los alimentos, el ocio, y para gustos los colores. 
-"Oye, ¿Por qué no haces aerobic? Te iría genial para adelgazar."
-"Pues mira, no lo hago porque tengo las rodillas destrozadas y no puedo dar botes".
O simplemente, gente que te aconseja que hagas algo y tú sencillamente no lo quieres hacer porque no va contigo. Cuando uno hace algo de manera obligada o pensando que si lo hace va a ser bueno para él y después no ve resultados positivos, a la larga se terminará frustrando y se dará cuenta, como le pasó a Buda, que todo tiene un término medio. Cada uno es libre de hacer con su vida y su cuerpo lo que quiera pero siempre va a ver algo o alguien que te intente dirigir por un camino u otro, ya sea porque algo esté de moda, porque al Organización Mundial de la Salud ha dicho que eso no es sano, porque han calificado la talla 40 como talla grande. . . Así, es como se domina las cosas, cambiando de lugar al propio término medio, eso y también cuenta que el hombre es un ser muy dado a seguir a la masa borreguil. ¿Qué mi vecino se ha comprado un Mercedes?, pues yo también. ¿Que mi hermano se ha comprado un chalet? Pues yo otro y además más grande aún, ¿Que mi amiga se inyecta botox? Pues yo no voy a ser menos, ¿Que me he encontrado en la selva a un grupo de ascetas escuálidos que no comen para ver si terminan levitando y llegan al Nirvana? Pues Buda dijo "Oye, que todo tiene un límite". Tanta hambre pasó aquel hombre que terminó muriendo de una indigestión tras una copiosa cena con sus discípulos, bueno, a todos se nos puede ir la mano. A lo que voy es que ya que cada uno es un mundo en sí mismo, no te sientas raro por ir a contracorriente, a lo mejor eres uno de los pocos que saben que esa dirección hacia la que van el resto de borregos conduce a un acantilado, pero cuando lleguen al extremo ya se darán cuenta. . .

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

martes, 11 de febrero de 2014

Rencor, perdón y olvido.

Hola a todos mis blogueros!!!



Hoy quería escribir algo sobre el perdón y el olvido pues creo que se trata de algo muy difícil de hacer.

De pequeños nos han enseñado a pedir perdón cuando nos peleábamos con nuestros hermanos o con los amiguitos, y en seguida escuchabas, "¡Venga, daos un beso y pedíos perdón!” Pero realmente no era una disculpa sincera, simplemente lo hacías para obedecer, no era un perdón verdadero, pero cuando se es niño, el rencor dura poco y en seguida las riñas se olvidan y en cuestión de segundos a seguir jugando tan contentos.

Sin embargo a medida que se va creciendo, el tema del rencor y el perdón se va tornando cuesta arriba, empezando por la adolescencia. ¿No os ha pasado que en la actualidad recordáis algo que os sucedió estando en el instituto e incluso en el colegio y de repente descubres que le guardas un rencor terrible a una persona que incluso la habías perdonado? O al menos eso era lo que tú creías. Entonces lo que sucede es que has perdonado pero no olvidado, por lo tanto no has perdonado realmente, si no que actuaste como lo hacías cuando eras pequeño, “Bueno, le perdono porque es lo que hay que hacer y ya”.

Lo peor de perdonar y no olvidad es que cuando tienes un primer recuerdo desagradable, en seguida vienen otros veinte detrás de este y te encuentras con una cadena de pensamientos que cursan así: “Es que fulanito me hizo esto, menganita me dijo lo otro, este me insultó, este se rió de mí, y un largo etc”. Cuando se tratan de personas ya lejanas en el tiempo y que ni siquiera tienes contacto con ellas en la actualidad resulta ridículo. Esos son los recuerdos que primero hay que perdonar y olvidar. Luego viene la segunda parte, ¿Y si el rencor se lo guardo a un familiar, un amigo o un compañero de trabajo? Estos casos son los que causan más dolor y resultan más dañinos. Te paras a estudiar el asunto en cuestión y ver si realmente merece la pena estar enfadado y hay veces que te das cuenta de que el rencor que guardas es una auténtica tontería. Otras no lo ves tan claro, te puede parecer una injusticia lo que te han hecho o te están haciendo, así que una de dos: o lo hablas claramente con la persona sin necesidad de alterarte, o cortas por lo sano y te alejas del temas o de la persona, te das un tiempo para perdonar, olvidar y ver qué motivos tenía esa persona para actuar de una manera y tú hacerlo de otra.

Muchas veces puedes sentir un dolor en el corazón inmenso, porque primero has estado muy, muy enfadado, todo cuerpo se calienta e incluso llegas a sentir dolor de cabeza, pero después, y no a todo el mundo le pasa, te sientes triste, porque no sabes cómo perdonar aunque tu realmente lo desees. A veces uno piensa, “Es que si perdono a esta persona, me voy a traicionar a mí mismo porque lo que me ha hecho va en contra de todo lo que yo soy”. Bueno, entonces, perdona no por hacerle un favor a esa persona, si no por ti mismo. Si no lo haces es probable que día tras día aparezca la situación en tu cabeza y estés cada vez más enfadado o triste.

Yo por eso utilizo mucho la técnica del Hoponopono que consiste en pensar en la persona/as y decir “Lo siento, perdóname, te amo, gracias”. Y aún así cuesta mucho, porque hay una fracción de tu mente que se rebela y dice: “¡¡¡¿Pero por qué *%$& tengo yo que perdonar a este individuo con todo lo que me ha hecho?!!! Pues no empieces perdonando a la persona, empieza por el acto en sí, es como la frase que dice: Odia el pecado, ama al pecador. Y lo sé, es muy, muy, muy difícil perdonar cuando te has sentido pisoteado, estafado, humillado, insultado, y un larguísimo etc, que puede continuar hasta el infinito y dar la vuelta. Pero oye, es mejor olvidar y disfrutar de tu propia vida que malgastar el tiempo, las energías y encima maltratar a tus neuronas pensando en algo que no merece la pena.  


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