jueves, 30 de junio de 2011

YOGA TIBETANO


El yoga tibetano, también conocido como Los Cinco Ritos Tibetanos, se trata de una kriya de 5 sencillos ejercicios.
Dícen que esta serie guarda el secreto de la juventud, equilibrando los chakras y despertando la energía Kundalini.
Cada ejercicio ha de repetirse 21 veces o si lo deseas puedes comenzar haciendolos durante 1 minuto o minuto y medio.

martes, 28 de junio de 2011

EL TIGRE QUE BALABA

 
  Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.
Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.
  Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:
  --Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre?
  Pero el tigre-oveja baló asustado.
Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.
Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.
  --Pruébala -le ordenó el tigre.
  Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.
 
 
  *El Maestro dice: El ser humano común está tan identificado con la burda máscara de su personalidad y su ego que desconoce su genuina y real naturaleza.

viernes, 24 de junio de 2011

LOS YUGAS

Los estados espirituales de la civilización en cada iugá
En la tradición hinduista, el mundo pasa por un continuo ciclo de estas épocas. Cada satiá-iugá se va degradando hasta convertirse en kali-iugá; luego viene una etapa de renacimiento que no se describe en las Escrituras, y comienza otro satiá-iugá seguida de otra fase descendente y así continuamente.
El descenso de satiá-iugá a kali-iugá está asociado a un progresivo deterioro del dharma (‘deber religioso’), manifestado en un decrecimiento en la duración de la vida del ser humano y la calidad de los estándares de la moral humana.

 Satya yuga

El satiá-iugá es la primera de las edades del mundo.
Satiá-iugá en total dura 4800 años: la era propiamente dicha 4000 años, el comienzo (amanecer) 400 años y el final (atardecer) otros 400 años.
Estos son 4800 años de los hombres, aunque según el hinduismo posterior  son 4800 años de los dioses (que equivaldrían a 1.728.000 años de los hombres).
El método de liberación espiritual en esta primera era es dhiana (‘meditación’).
En este iugá más elevado, todas las personas puede experimentar la espiritualidad por intuición directa. El velo entre los reinos de lo material y lo transcendental se vuelve casi transparente. De acuerdo con el Natia Shastra, no hay presentaciones de natiá (danza) en el satiá-iugá porque es un periodo libre de cualquier tipo de infelicidad o miseria. Satiá-iugá es también llamado la Era Dorada o Edad de Oro.

 Tretā yuga

En el tréta-iugá, el método de liberación espiritual es el iagñá (‘sacrificio de animales en un altar’).
Se dice que la guerra descrita en el Rāmāiaṇa sucedió en tréta-iugá


 Dvāpara yuga
En duapára-iugá, el método de liberación espiritual es archana (‘adoración [de ídolos]’).
En sánscrito, dvā-pára significa ‘el lado del dado marcado con dos puntos’ y por antonomasia: ‘dos’ o ‘segundo’. Entonces dvā-pára yuga significa ‘segunda era’ o ‘la era con el número dos’. Sin embargo esta era es la tercera (después de tréta) ya que el orden de las cuatro eras se trastocó en esta época en particular, y la ‘tercera era’ (tretá) vino antes que la ‘segunda era’. La era en total dura 2400 años: la era propiamente dicha 2000 años, el comienzo (amanecer) 200 años y el final (atardecer) 200 años.
El fin de esta era está relacionado con la muerte del dios Krishná, y los sucesos descritos en el Majábharata.


 Kali yuga
El método de liberación espiritual es dāna (‘dar’ caridad).
Igualmente, las escrituras Védicas recomiendan para esta era:
'Harer nama, harer nama, harer namaiva kevalam / Kalau nasty eva, nasty eva, nasty eva gathir anyhata
"Cantar el nombre de Hari, Cantar el nombre de Hari, Cantar el nombre de Hari es el principal medio de alcanzar liberación espiritual en la era de Kali, no hay otra manera, no hay otra manera, no hay otra manera".
Es decir, el canto de los Santos Nombres de Dios, de forma colectiva (kirtan) o individual (japa) son las únicas maneras de alcanzar la liberación del espíritu de la contaminación material provocada por la riña e hipocresía que caracterizan a esta Era.
En el Vishnú puraná, kali-iugá se describe así:
En el kali-iugá, habrán numerosos gobernantes luchando por el poder entre ellos. Ellos no tendrán carácter. La violencia, las mentiras y la inmoralidad estarán a la orden del día. La piedad y la naturaleza del bien se desvanecerán lentamente. La pasión y la lujuria serán la única atracción entre los sexos. Las mujeres serán objetos de placer sexual. La mentira será la línea límite de subsistencia. La gente culta será ridiculizada y puesta en vergüenza; en el mundo la ley del más rico sera la única ley.
Literalmente kali significa ‘el lado del dado marcado con un uno’. No se debe confundir con la diosa Kālī, fundamental en el hinduismo.

 Mahā yuga

Estos cuatro iugás juntos (satiá, treta, duapara y kali) completan un majā-iugá (‘gran era’).
Una sucesión de 71 majaiugás completan un manuantara (‘intervalo de Manu’), la vida de un patriarca Manu. Al final de cada manuantara hay un periodo igual de tiempo (71 majáiugas) durante el cual el «mundo» (que puede ser este planeta o el universo entero) es inundado; entonces el ciclo comienza de nuevo.

Las enseñanzas de Sri Yukteswar

Artículo principal: La_ciencia_sagrada
El escritor hindú Sri Yukteswar Giri tenía una interpretación diferente del ciclo de iugás, que lograba explicar la incoherencia de las doctrinas hindúes con la realidad que se vivía en su época (principio del siglo XX). Se supone que en kali-iugá debería haber menos longevidad y menos desarrollo del conocimiento, y más machismo, crímenes de odio, etc. Para eliminar esa incoherencia, en su libro La ciencia sagrada, él sostuvo con cálculos matemáticos que no estamos en kali-iugá. Según el autor, el kali yuga comprende un periodo de 1000 +200 años, dwarpa yuga 2000 +400, tetra yuga 3000 +600 y satya yuga 4000 + 800. A cada yuga le corresponden dos fases de transición, por ejemplo 100 + 1000 + 100.
Si representamos las yugas en un reloj, la época espiritual más baja serían las 6 del reloj, hacia al año 1.000 d.c., el centro de Kali Yuga (más o menos la Edad Media), y el punto más alto en las 12 del reloj es el centro de Satya Yuga (literalmente Edad de la Verdad; sat=verdad) o Edad de Oro. Tardamos unos 12.500 años desde el punto más bajo al más alto, y unos 25.000 en la vuelta completa en el sentido del reloj. Actualmente estaríamos a las 7 y ascendiendo en Dwapara Yuga o Edad de Bronce.


martes, 21 de junio de 2011

EL VIAJERO SEDIENTO

  Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa.
Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron los minutos y los viajeros empezaron a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente, empezó a escucharse una voz que decía:
  --¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!
  Así una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua. Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó la luz. Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de antes comenzó a decir:
  --¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!
 
 
  *El Maestro dice: La mente siempre tiene problemas. Cuando no tiene problemas reales, fabrica problemas imaginarios y ficticios, teniendo incluso que buscar soluciones imaginarias y ficticias.

lunes, 20 de junio de 2011

EL COOLI DE CALCUTA

 
  Un buscador occidental llegó a Calcuta. En su país había recibido noticias de un elevado maestro espiritual llamado Baba Gitananda. Después de un agotador viaje en tren de Delhi a Calcuta, en cuanto abandonó la abigarrada estación de la ciudad, se dirigió a un cooli para preguntarle sobre Baba Gitananda. El cooli nunca había oído hablar de este hombre.
El occidental preguntó a otros coolíes, pero tampoco habían escuchado nunca ese nombre. Por fortuna, y finalmente, un cooli, al ser inquirido, le contestó:
  --Sí, señor, conozco al maestro espiritual por el que preguntáis.
  El extranjero contempló al cooli.
Era un hombre muy sencillo, de edad avanzada y aspecto de pordiosero.
  --¿Estás seguro de que conoces a Baba Gitananda? -preguntó, insistiendo.
  --Sí, lo conozco bien -repuso el cooli.
  --Entonces, llévame hasta él.
  El buscador occidental se acomodó en el carrito y el cooli comenzó a tirar del mismo. Mientras era transportado por las atestadas calles de la ciudad, el extranjero se decía para sus adentros: “Este pobre hombre no tiene aspecto de conocer a ningún maestro espiritual y mucho menos a Baba Gitananda. Ya veremos dónde termina por llevarme”.
  Después de un largo trayecto, el cooli se detuvo en una callejuela tan estrecha por la que apenas podía casi pasar el carrito. Jadeante por el esfuerzo y con voz entrecortada, dijo:
  --Señor, voy a mirar dentro de la casa. Entrad en unos instantes.
  El occidental estaba realmente sorprendido. ¿Le habría conducido hasta allí para robarle o, aún peor, incluso para que tal vez le golpearan o quitaran la vida? Era en verdad una callejuela inmunda. ¿Cómo iba a vivir allí Baba Gitananda ni ningún mentor espiritual? Vaciló e incluso pensó en huir. Pero, recurriendo a todo su coraje, se decidió a bajar del carrito y entrar en la casa por la que había penetrado el cooli. Tenía miedo, pero trataba de sobreponerse. Atravesó un pasillo que desembocaba en una sala que estaba en semipenumbra y donde olía a sándalo. Al fondo de la misma, vio la silueta de un hombre en meditación profunda. Lentamente se fue aproximando al yogui, sentado en posición de loto sobre una piel de antílope y en actitud de meditación.
!Cuál no sería su sorpresa al comprobar que aquel hombre era el cooli que le había conducido hasta allí! A pesar de la escasa luz de la estancia, el occidental pudo ver los ojos amorosos y calmos del cooli, y contemplar el lento movimiento de sus labios al decir:
  --Yo soy Baba Gitananda. Aquí me tienes, amigo mío.

domingo, 19 de junio de 2011

NI TÚ NI YO SOMOS LOS MISMOS (Cuento clásico de la India)

 
  El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
  --¿No estás enfadado, señor?
  --No, claro que no.
  Sin salir de su asombro, inquirió:
  --¿Por qué?
  Y el Buda dijo:
  --Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
 
 
  *El Maestro dice: Para el que sabe ver, todo es transitorio: para el que sabe amar, todo es perdonable.

jueves, 16 de junio de 2011

LAS PESCADORAS

 
  Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de concluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.
Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña de la casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores. Al ver totalmente empapadas a las pescadoras, les ofreció una habitación para que tranquilamente pasaran allí la noche.
Era una amplia estancia donde había una gran cantidad de cestas con hermosas y muy variadas flores, dispuestas para ser vendidas al siguiente día.
Las pescadoras estaban agotadas y se pusieron a dormir. Sin embargo, no lograban conciliar el sueño y empezaron a quejarse del aroma de las flores: “!Qué peste! No hay quien soporte este olor. Así no hay quien pueda dormir”. Entonces una de ellas tuvo una idea y se la sugirió a sus compañeras:
  --No hay quien aguante esta peste, amigas, y, si no ponemos remedio, no vamos a poder pegar un ojo. Coged las canastas de pescado y utilizadlas como almohada y así conseguiremos evitar este desagradable olor.
  Las mujeres siguieron la sugerencia de su compañera. Cogieron las cestas malolientes de pescado y apoyaron las cabezas sobre ellas. Apenas había pasado un minuto y ya todas ellas dormían profundamente.
 
 
  *El Maestro dice: Por ignorancia y ausencia de entendimiento correcto, el ser humano se pierde en las apariencias y no percibe lo Real.