martes, 11 de febrero de 2014

Rencor, perdón y olvido.

Hola a todos mis blogueros!!!



Hoy quería escribir algo sobre el perdón y el olvido pues creo que se trata de algo muy difícil de hacer.

De pequeños nos han enseñado a pedir perdón cuando nos peleábamos con nuestros hermanos o con los amiguitos, y en seguida escuchabas, "¡Venga, daos un beso y pedíos perdón!” Pero realmente no era una disculpa sincera, simplemente lo hacías para obedecer, no era un perdón verdadero, pero cuando se es niño, el rencor dura poco y en seguida las riñas se olvidan y en cuestión de segundos a seguir jugando tan contentos.

Sin embargo a medida que se va creciendo, el tema del rencor y el perdón se va tornando cuesta arriba, empezando por la adolescencia. ¿No os ha pasado que en la actualidad recordáis algo que os sucedió estando en el instituto e incluso en el colegio y de repente descubres que le guardas un rencor terrible a una persona que incluso la habías perdonado? O al menos eso era lo que tú creías. Entonces lo que sucede es que has perdonado pero no olvidado, por lo tanto no has perdonado realmente, si no que actuaste como lo hacías cuando eras pequeño, “Bueno, le perdono porque es lo que hay que hacer y ya”.

Lo peor de perdonar y no olvidad es que cuando tienes un primer recuerdo desagradable, en seguida vienen otros veinte detrás de este y te encuentras con una cadena de pensamientos que cursan así: “Es que fulanito me hizo esto, menganita me dijo lo otro, este me insultó, este se rió de mí, y un largo etc”. Cuando se tratan de personas ya lejanas en el tiempo y que ni siquiera tienes contacto con ellas en la actualidad resulta ridículo. Esos son los recuerdos que primero hay que perdonar y olvidar. Luego viene la segunda parte, ¿Y si el rencor se lo guardo a un familiar, un amigo o un compañero de trabajo? Estos casos son los que causan más dolor y resultan más dañinos. Te paras a estudiar el asunto en cuestión y ver si realmente merece la pena estar enfadado y hay veces que te das cuenta de que el rencor que guardas es una auténtica tontería. Otras no lo ves tan claro, te puede parecer una injusticia lo que te han hecho o te están haciendo, así que una de dos: o lo hablas claramente con la persona sin necesidad de alterarte, o cortas por lo sano y te alejas del temas o de la persona, te das un tiempo para perdonar, olvidar y ver qué motivos tenía esa persona para actuar de una manera y tú hacerlo de otra.

Muchas veces puedes sentir un dolor en el corazón inmenso, porque primero has estado muy, muy enfadado, todo cuerpo se calienta e incluso llegas a sentir dolor de cabeza, pero después, y no a todo el mundo le pasa, te sientes triste, porque no sabes cómo perdonar aunque tu realmente lo desees. A veces uno piensa, “Es que si perdono a esta persona, me voy a traicionar a mí mismo porque lo que me ha hecho va en contra de todo lo que yo soy”. Bueno, entonces, perdona no por hacerle un favor a esa persona, si no por ti mismo. Si no lo haces es probable que día tras día aparezca la situación en tu cabeza y estés cada vez más enfadado o triste.

Yo por eso utilizo mucho la técnica del Hoponopono que consiste en pensar en la persona/as y decir “Lo siento, perdóname, te amo, gracias”. Y aún así cuesta mucho, porque hay una fracción de tu mente que se rebela y dice: “¡¡¡¿Pero por qué *%$& tengo yo que perdonar a este individuo con todo lo que me ha hecho?!!! Pues no empieces perdonando a la persona, empieza por el acto en sí, es como la frase que dice: Odia el pecado, ama al pecador. Y lo sé, es muy, muy, muy difícil perdonar cuando te has sentido pisoteado, estafado, humillado, insultado, y un larguísimo etc, que puede continuar hasta el infinito y dar la vuelta. Pero oye, es mejor olvidar y disfrutar de tu propia vida que malgastar el tiempo, las energías y encima maltratar a tus neuronas pensando en algo que no merece la pena.  


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