sábado, 25 de diciembre de 2010

La Princesa Mística Mira Bai

Mira Bai, nació a principios del siglo XVI en el pueblo de Kurki, en Rajasthan. Se cuenta que desde pequeña creyó ser esposa de Krishna -el maestro Perfecto del hinduismo-, que había vivido cinco mil años atrás. Aunque fué dada en matrimonio a los doce años a un poderoso príncipe, ella siempre dedicó su vida a su Señor. Su devoción era absoluta y tenía notables esperiencias místicas. Aseguraba que sentía que el Maestro bailaba a su lado y le dictaba palabras y sentencias.
Muchos aseguraban que estaba loca, mientras que para otros era una divinidad que expresaba los versos de Dios. Hubo quien la difamó, y miles que la siguieron como una Maestra. Pero las calumnias llegaron a poner su vida en riesgo: se decía que un enemigo musulmán disfrazado de devoto suyo había asistido a las reuniones de Mira y le había besado los pies. Tal deshonra era inaceptable para su esposo, que le ordenó: "¡Encuentra un río y ahógate!", como única alternativa para preservar su dignidad. Mira obedeció el mandato. Sin embargo en el momento de arrojarse al agua, Krishna la salvó y le indicó que lo abandonara todo y lo siguiera hasta Brindaban, sitio de peregrinación en honor a Krishna.

En su camino, Mira recibió el afecto y la devoción de la gente.
Tiempo después, se reencontró en Benarés con su arrepentido esposo, que vestido como un asceta la buscaba para implorarle perdón. Juntos regresaron al reino.
Mira enviudó a los veinticinco años y su hermano tomó el trono. Las envidias y las blasfemias volvieron a acecharla, pero su amante Krishna siempre la protegió.
Cuenta la leyenda que volvió a partir hacia Benarés y allí propagó la palabra del Señor hasta el momento en que sintió que era hora de dejar el cuerpo. Entonces cantó y bailó en honor a Krishna, como tantas veces lo había hecho, hasta que su imagen desapareció en el éxtasis de la danza.
Mira Bai es el símbolo de la poesía que expresa la devoción absoluta y el amor total.