martes, 15 de mayo de 2012

Meditación zen de foco abierto


POSTURA:
Siéntate en postura fácil o en una silla con la espalda recta.




CONCENTRACIÓN:
Los ojos son los protagonistas de esta meditación. Van a permanecer abiertos fijos en un punto delante de ti. Si estás en tu casa, prueba a sentarte en el sofá frente al televisor, apagado, y míralo fijamente. Una vez que hayas focalizado toda la pantalla del televisor, ve abriendo el foco. Sin mover los ojos ni la cabeza, empieza a ser consciente de los objetos que rodean al televisor: estanterías, libros, adornos, fotos, todo aquello que tu campo visual pueda captar sin mover los ojos ni la cabeza. Imagina que eres una cámara fija, que capta una imagen panorámica. No te concentras en ningún objeto en concreto, si no que eres consciente de todos los objetos a la vez.



RESPIRACIÓN:
Larga y profunda.


TIEMPO: 20 minutos. Lo óptimo sería hacerla 20 minutos por la mañana y 20 por la tarde o noche.


FINAL: Inspira profundamente, cierra los ojos unos segundos, espira y relaja. Cuando vuelvas a abrir los ojos sentirás una sensación sutil.


COMENTARIO:
Hay dos conceptos importantes presentes en esta meditación: la percepción y la conciencia. Lo que trabaja esta meditación es captar algo, sin más,desde la conciencia. Captarlo y ya está, no hay que juzgarlo ni hay que desarrollar pensamientos sobre lo que se ve.
Dicho de otra manera, la técnica del foco abierto está diseñada para conseguir la percepción directa sin pasar por los contenidos mentales para estimular el desarrollo de la conciencia.
Esta meditación aumentará tu campo de visión y la puedes practicar incluso paseando.
También la puedes practicar con el sentido del oído. Cierras los ojos e intentas percibir todos los sonidos que te rodean.