lunes, 12 de octubre de 2015

Halasana o postura del arado


Esta es una de la posturas más exigentes  que hay en yoga, bajo mi punto de vista. 

¿Cómo se forma esta asana?
Túmbate boca arriba, lleva las rodillas al pecho, coloca los brazos estirados a lo largo del cuerpo y comienza a despegar los glúteos y las lumbares del suelo, estirando las piernas, como si fueses a hacer la postura de la vela o salamba sarvangasana, pero en lugar de estirar las piernas hacia arriba, lo vas haciendo hacia atrás, por encima de tu cabeza. 

Dependiendo del equilibrio y la flexibilidad que tengas, hay diferentes maneras de colocar los brazos en esta postura.
Si eres principiante se aconseja sujetar tus lumbares con las manos.
En caso de que no puedas estirar del todo las piernas o llevar los pies hasta el suelo, dejas los pies elevados y las rodillas un poquito dobladas hacia la cara.


Si tienes más elasticidad, puede agarrarte los dedos de los pies con las manos.

Hay una tercera variante, que sería el ejercicio en ideal, que consiste en estirar los brazo y entrelazar las manos, de tal manera que estas quedan colocados en dirección contraria a la cabeza.


Postura facilitadora:

Si estás muy incómodo en la postura y quieres ir aprendiéndola poco a poco y sin hacer grandes esfuerzos, puedes colocar los pies encima de una silla. 

Fijaos en que también podéis colocar un par de mantas dobladas bajo vuestros hombros para no haceros daño, la cabeza, sin embargo, siempre ha de estar apoyada en el suelo.


Beneficios de la asana:

-Estiramiento de los sóleos, los gemelos, los isquiotibiales, el nervio ciático, los extensores de la columna y los triceps si haces la postura en ideal.

-Abre el cuello y los hombros.

-Al presionar el abdomen, se masajéan los órganos digestivos, mejorando así su desintoxicación, por el fluir de la sangre hacia ellos.

-Estimula la glándula tiróides, ayuda a eliminar flemas y mucosidad y regula la respiración.

-Su práctica constante ayuda a calmar y restaurar el sistema nervioso simpático y mejora la memoria y la concentración, debido al estímulo del líquido espinal hacia el cerebro.

-Alivia el estrés y la fatiga.

-También ayuda con los dolores de cabeza, ya que la postura incrementa la sangre hacia esa zona, la infertilidad y el insomnio. 



Contraindicaciones:

Si tienes problemas como lumbalgias o hernias discales, se recomienda mejor hacer la postura de la pinza o paschimottanasana con ayuda de una cinta.



O simplemente tumbarte en el suelo llevar las piernas al pecho en la postura de apanasana y estirar desde ahí las lumbares.