domingo, 14 de febrero de 2016

Síntomas del despertar accidental de la Kundalini

Foto: tarotvidenciaelisedefer.com
Físicos:
-Sensación febril, de arder, por desbordamiento del prana o ki que produce:
         -Congestión
         -Insomnio
-Exceso de energía con disfunciones serias en los órganos como el bazo, hígado, glándulas sexuales, útero, ovarios y pácreas.
         -También puede provocar frío.

Etérico-psíquicos:
         -Alteración en los nadis, incapaces de retener el fuego del prana.
         -Obsesión sexual.
         -Tendencias Obsesivas y compulsivas.
-Cambios bruscos de carácter de la euforia a la depresión (bipolaridad). Súbitas explosiones de cólera o sentimentalismo.
Pueden pasar de la lujuria al misticismo exagerado y ascético.
-Ruptura del cuerpo etérico.
-Fisuras en el aura.

Para arreglar dicho accidente, hay que reorientar el plexo solar hacia el corazón, un abandono de la vida subjetiva, un contacto con la naturaleza, comprensión y conocimiento de las leyes y la aplicación de las técnicas a base de sonidos.

“No podemos ignorar que algunas danzas, cuyo sentido real y origen se desconocen, unidas a ciertas formas de respiración pueden despertar la energía kundalini, pero tan apenas desde el centro sacro (Muladara) hasta el plexo solar inferior, con previsibles consecuencias, a menos que estas vayan alineadas a la oráctica de la meditación y al ejercicio de la compasión y por lo tanto dirigidas hacia centros superiores, sin que subyazca una intención oculta de anhelo y poder, de seducción, de atracción sexual o de adquisición de facultades psíquicas.

Las sagradas enseñanzas nos dicen que el verdadero despertar de la kundalini se produce cuando se ha alcanzado un elevadísimo nivel espiritual, y por tanto de apertura de los chakras superiores, lo que conlleva a un natural descenso de energía luminosa, extremadamente pura y positiva, desde arriba, al encuentro de la energía negativa que yace abajo, produciéndose entonces el maravilloso evento espiritual  en la vida del iniciado, o un adepto que los antiguos hermetistas llamaban las Nupcias Alquímicas (el matrimonio del mercurio con el azufre), o la experiencia mística de la transfiguración, como un cuerpo dorado e iridiscente en numerosos eventos relatados por testigos de la vida de los yoguis, santos iniciados o sabios”.
                                                        Carmelo Ríos


(Extracto del libro “La vía oculta del Aikido y las artes marciales de Carmelo Ríos)