martes, 24 de abril de 2012

Capítulo 30 del Tao Te Ching


El que está en el camino del Tao
no refuerza el imperio con las armas.
Toda acción provoca reacciones.
En el lugar donde acampó el ejército,
solo nacieron zarzas y espinos.
Después de los grandes ejércitos
siempre siguieron años de hambruna.
El buen general vence y allí se queda,
no se atreve a abusar de su poder.
Vence y no se sobrestima.
Vence y no se jacta.
Vence y no se enorgullece.
Vence porque ese es su oficio.
Vence pero no busca fama.
Todo lo que alcanza su plenitud,
comienza a declinar.
Esto se llama oponerse al Tao,
y quien se opone al Tao muere joven.