lunes, 30 de abril de 2012

MEDITACIÓN PARA UNA AUTO-EVALUACIÓN

Postura: Siéntate derecho en postura fácil, con las manos en gyan mudra.




Mientras el maestro dice estas palabras, el estudiante escucha con los ojos cerrados y, luego, repite las palabras en voz alta.


Yo soy un individuo.
Muy agraciado.
Totalmente piadoso.
Absolutamente perfecto.
Inequívocamente hermoso.
No hay nada que la palabra pueda describir.
Yo soy absolutamente recto.
Una verdad viviente.
En mi conversación con amigos.
En mi vida política.
En mi vida social.
En mi vida material.
En mi vida individual.
En mi vida privada.
Yo soy absolutamente recto.
Recto.
Sabio.
Y totalmente bueno.
Yo entiendo.
Todo.
Absolutamente, yo soy perfecto en conocimiento.
Yo creé a Dios.
Él nunca me creó. 
No estoy bromeando, es la verdad.
Estoy hablando acerca de ello.
Por consiguiente, yo soy el Creador.
Yo puedo crear la palabra "Dios".
Al escribirla en la pared.
Al decirla con mi lengua.
Al comunicarme con la gente.
Yo hice la radio.
La televisión.
Yo imprimo el periódico.
Yo esparzo todo lo que sé hacer.
Yo soy maestro y amo de todo este universo.


Abre los ojos. Evalúa en tu conciencia con qué porcentaje de lo que fue dicho estuviste totalmente de acuerdo.


Para finalizar: Canta ONG de manera larga y poderosa. Este es el  sonido de la creatividad de la palabra. Canta de 3 a 11 minutos.


Comentario:
"En el principio existía la palabra, la palabra estaba con Dios y la palabra era Dios". Siempre cometemos un error común: No reconocemos el poder de la palabra en crear nuestro mundo. No hay energía más potente que la palabra. Debido a que somos inconsciente del efecto de lo que decimos en la conciencia, decimos lo que sea que queramos y hacemos lo que sea que sintamos. Allí se desarrolla una dualidad entre la palabra y la acción. Esta dualidad crea confusión, inconstancia, falta de voluntad y de resplandor.
Es esencial para la vida humana coordinar nuestras acciones con el canal de energía creativa de nuestras palabras. Cuando decimos "Sí", debemos querer decir exactamente eso.
Observa en qué medida tu mente está detrás de lo que dices o cuán falso eres. Esta meditación hace que evalúes cómo has coordinado las acciones y las palabras. Si no has hecho esto habrá una dualidad en la personalidad que experimentarás como conflicto. Necesitamos evaluarnos de esta manera todo el tiempo hasta que la mente está entrenada para decir sólo lo que es verdad. Entonces tú puedes conocer la profundidad del ser y la creatividad ilimitada de lo finito en relación con el infinito en la personalidad y la existencia del ser humano.