jueves, 29 de marzo de 2012

Samadhi, poema de Paramahansa Yogananda

El siguiente poema fue escrito por el venerado yogui Paramahansa Yogananda, cuyo legado ha contribuido en gran medida a establecer una visión de la vida mucho más íntegra, humana y espiritual. Samadhi es el estado de consciencia más elevado o iluminación de acuerdo con la filosofía yóguica; en este poema el Maestro describe la gloria de este estado cósmico.

Desvanecidos los velos de luz y sombra,
Esfumado todo vapor de tristeza,
Dispersado de las auroras de la vana gloria,
Disuelto el sombrío espejismo sensorio.
Amor, odio, salud, enfermedad, vida, muerte,
Murieron, sombras falsas, en la pantalla dual.
Olas de risa, abismos de sarcasmo, remolinos melancólicos,
Se mezclaron en el vasto mar de la felicidad.
Acallada ha quedado la tormenta de maya por la varita mágica de la honda intuición.
El universo, sueño olvidado, subconscientemente acecha
Listo para invadir mi recién despierta memoria divina.
Vivo fuera de la sombra cósmica
Que no puede existir sin mí;
Aunque el océano existe sin las olas,
Éstas no pueden subsistir sin él.
Sueños y despertares, los profundos estados de Turia,
Presente, pasado y futuro no son ya para mí
Sino un eterno presente y un devenir por todo.
Planetas, estrellas, polvos de estrellas, tierra,
Erupciones volcánicas de cataclismos finales,
Hornazas de creación futuras,
Glaciares de rayos X, inundación de electrones ardientes,
Pensamientos de todos los hombres, pasado, presente, porvenir
Cada hoja de hierba, yo mismo, la humanidad,
Toda partícula de polvo universal,
Ira, codicia, bien y mal, salvación y lujuria,
Todo lo trasmuté, todo lo asimilé
En el vasto océano de sangre de mi propio único Ser.
Rescoldos de alegría que avivara mi celo
Encegueciendo mis llorosos ojos,
Ardieron en llamas inmortales de dicha,
Consumiendo mis lágrimas, mis límites, mi todo.
Tú eres yo, yo soy Tú,
¡Cognoscente, Conocedor, Conocido, todo Uno!
¡Tranquila, inalterable emoción, eternamente viviente, paz siempre nueva!
Gozoso más allá de toda expectación imaginada, ¡samadhi feliz!
No en inconsciente estado
O anestesia mental sin regreso voluntario,
Samadhi extiende mi reino consciente
Más allá de los límites en mi marco mortal
Al más lejano límite de la eternidad,
Donde Yo, el Mar Cósmico,
Contemplo al pequeño yo flotando en mí.
Ni el gorrión, ni el grano de arena pasan o caen fuera de mi vista.
Todo el espacio flota como témpano en mi océano mental,
Colosal recipiente,
Yo, de todo cosa hecho, por la profunda, larga y sedienta meditación enseñada por el Maestro,
Viene este celestial samadhi.
Los móviles murmullos de los átomos se oyen;
¡la oscura tierra, las montañas y los valles, se licúan y mezclan!
¡fluyentes océanos tórnense vapores de nebulosas!
AUM sopla sobre vapores, abriendo prodigiosamente sus velos.
Los océanos aparecen revelados en luminosos electrónes.
Hasta que al fin el sonido del tambor cósmico *
Desvanece las materiales luces en rayos eternos
De la omnipenetrante felicidad.
De alegría vine, por la alegría vivo, y en sagrada alegría me confundo.
Océano de la mente, bebo todas las olas de la creación.
Los cuatro velos de sólidos, líquidos, vapores y luz,
Se elevan libres.
Yo mismo en todo, entro en el gran Yo Mismo;
Partieron para siempre las ágiles y centellantes sombras de la
Mortal memoria.
Integro en mi cielo mental, abajo adelante y muy alto arriba.
La eternidad y yo, un rayo unido.
Una pequeña burbuja de risa, yo me he vuelto el mismo Mar de la Alegría.