miércoles, 4 de mayo de 2011

MEDITACIÓN BAILANDO, COMUNICACIÓN CELESTIAL


A las meditaciones bailadas se las conocen como comunicación celestial.
Puedes bailar al ritmo de un tambor o al de una música relajante. La música es un pulso estimulante para todos los nervios de tu cuerpo, afectándolo con su ritmo y las bases de la melodía, limpiando y sensibilizándonos con la onda de nuestro cuerpo receptor y la comunicación que se da entre tú y tu alma como identidad que no piensa, no reacciona, no desea; solo ES.
Al bailar con movimientos lentos y ligeros, ayudas al cuerpo a eliminar la tensión producida por el día a día y también puedes dar un empujón a tu autoestima.
La manera idónea para meditar bailando, es mantenerse de pie sin moverse del sitio, con los ojos cerrados o entreabiertos. Hay muchas personas que sienten vergüenza al hacer este tipo de meditaciones, sobre todo cuando las hacen en grupo. No te preocupes, simplemente muévete al ritmo de la música, eleva los brazos, mueve tus pies, balancéate y sonríe.
Existen meditaciones de comunicación celestial con una coreografía ya impuesta y otras en las que impera la improvisación. Si quieres, puedes escoger tú mismo la música e inventar tus propios movimientos, los que a ti te hagan sentir mejor.
En los días que te sientas cansado o estresado, baila al ritmo de una música suave. Pero, si te sientes triste, deprimido y con baja autoestima, prueba con una música más animada, con mucha percusión y cantos alegres. ¡Y baila, baila, baila! ¡Hasta que no puedas más! Hasta que tu corazón solo lata de alegría. Tu cuerpo Radiante (Ver capítulo “Los Diez Cuaerpos”) te lo agradecerá, ya que el baile lo activará e incluso harás que la gente que te rodea se sienta bien.
Si puedes, reúne a tus amigos o familiares y baila en grupo, la energía que se generará será brutal, canta si así te lo pide el cuerpo y déjate llevar por la maravillosa sensación del baile.