jueves, 16 de mayo de 2013

POSTURA DE LA COBRA (BUJHANGASANA)



Esta postura, que recuerda a una cobra con la cabeza levantada, produce un importante efecto sobre toda la columna vertebral, debido a su flexión hacia atrás. Esta flexión redunda en amplio beneficio a nivel de la tonicidad de los músculos espinales, así como también estimula el sistema nervioso, rejuveneciéndolo.  
A su vez, se ejerce una presión en la zona abdominal, estimulando los órganos internos relacionados con los procesos de eliminación. Los riñones se benefician del efecto de esta postura, purificándose.
Se produce también una expansión torácica. La zona lumbar se beneficia especialmente. Esta asana disminuye y regulariza el ritmo cardíaco.

EJECUCION: 
Extendid@ en el suelo boca abajo, coloca las palmas de las manos sobre el piso, más o menos a la altura de las axilas. Inhala en esa posición, y luego, poco a poco, ves levantando la cabeza y después la parte superior del tronco sin apenas apoyarte en la fuerza de los brazos y las manos, sino haciendo tracción con los músculos de la espalda. Cuando estos no den más de sí, ayúdate entonces con las manos para acabar de erguir la mitad superior del tronco. 
Procura no levantar al mismo tiempo la parte inferior del torso, o sea desde el ombligo hacia abajo. Después de permanecer así unos instantes, exhala lentamente a la vez que perfeccionas la postura doblándote un poco más hacia atrás. Mantén esa posición inicialmente 5 segundos y aumenta el tiempo hasta llegar progresivamente a un minuto. Mientras mantengas la postura, haz respiración lenta y profunda. 
Para deshacer la asana, repite siempre, con la máxima lentitud, exactamente el proceso inverso.
Lo importante de la postura de la cobra no es levantarse mucho, sino curvar bien la columna vertebral desde la cabeza hasta la región lumbar.

EFECTOS: 
Aporta una total flexibilidad a la columna vertebral y corrige sus ligeras deformaciones (cifosis, lordosis, etc.). Estimula los riñones y por consiguiente la eliminación y la depuración de líquidos. Disminuye la obesidad, incluso la de origen endocrino. Aumenta la confianza en un@ mism@ y el dominio neuromuscular.