sábado, 22 de enero de 2011

LAS AGUAS CURATIVAS DEL TEMPLO DORADO

ANTES DE EMPEZAR:
Pide a alguien que lea en voz alta la visualización.

POSTURA:
Siéntate en postura de loto, fácil o en una silla, con la espalda recta.

CONCENTRACIÓN:
Ojos cerrados y dirigidos al punto del tercer ojo y escucha la voz que va a ir guiándote en la visualización.

RESPIRACIÓN:
Respira larga y profundamente por la nariz.

VISUALIZACIÓN:
En el Punjab, al norte de la India, un templo que brilla como joya se asienta en las aguas curativas, llamadas por aquellos que la conocen, el estanque del Néctar.
Se dice que hace miles de años esta misma aduja trajo a la vida a los hijos del señor Rama cuando los salpicaron con ella. Otros dicen que el señor Buda visitó el estanque y afirmó que era un lugar bendito para alcanzar la iluminación.
En el siglo XVI ocurrió un milagro cuando un leproso se curó al sumergirse en esta agua. El cuarto maestro Sikh, Guru Ram Das, reconoció este milagro como el signo que el había anticipado para iniciar la construcción de un templo de oro con un estanque de agua curativa a su alrededor. En 1573 se excavó el pozo y nació Amritsar, la ciudad del estanque del Néctar.
El templo dorado es delicadamente hermoso, con incrustaciones de oro, descansa como un corazón dorado, sobre un nicho en el centro del agua.
El templo dorado se construyó con cuatro puertas abiertas a cada lado, lo que significa que siempre permanece abierto a todas las creencias.
Casi las 24 horas del día se escucha una bella música llamada kirtan; las canciones sagradas flotan sobre las agua curativas, tocando las almas de los que caminan por el pasillo de mármol alrededor del estanque.
En nuestro viaje meditativo nos visualizaremos entrando en el Templo Dorado para meditar y luego saliendo para sumergirnos en las aguas curativas.
Cuando visualices, debes saber que aunque tu cuerpo físico permanece acostado o sentado en el suelo, tus demás cuerpos, el mental, el espiritual y el sutil, te llevan a donde desees.
Confía en que estás experimentando la realidad del viaje y lo harás.
Empieza por dejar que tu cuerpo se sumerja en el suelo y deja que tu mente haga lo mismo. Respira suave, con movimientos largos y ligeros, que lleven tu espíritu al templo dorado. Siente el aire en tu piel, aspira los aromas de la India, aromas de tierra mezclados con  la dulzura que evocan flores y miel. Escucha la música como si tocase en la distancia. Siente la llamada del corazón para ir hacia ella. Camina con los pies descalzos recién lavados sobre el fresco mármol que cubre todo el pasillo alrededor del estanque. Observa el trémulo reflejo del Templo Dorado bailando en las aguas. Tus oídos se rellenan con los sonidos de la música sagrada, expresando a la vez el anhelo humano de fundirse con el infinito y la experiencia estática de esa unión. Camina por el angosto pasillo hacia la entrada y cruza el umbral de la puerta hacia la habitación dorada. Siéntate y medita en la energía exaltada del lugar junto con otros más que responden al llamado de su alma. Permanece en la luz dorada tanto como lo desees. Cuando estés listo, ve al pasillo de mármol, fresco y liso al contacto de los pies descalzos. Camina hasta donde puedas descansar bajo el mismo árbol que estaba ahí cuando se descubrió el estanque. Baja las escaleras hacia el agua fresca y sedosa. Siéntela a tu alrededor y en tu interior. Sumérgete  y entrega tus carencias, tu anhelo, en el agua. Piensa en aquellos a los que deseas bendecir y sumérgete en el agua por ellos. Sumérgete por todo el mundo si lo deseas. Siente como te abandonas, como te rodeas con las aguas frescas curativas. Continúa ahí tanto como desees.
Luego, sal despacio y envuélvete en una manta. Visualízate sentado o recostado bajo el tibio sol. Siente la calidez del sol brillando en tu corazón e irradiando hacia todos.
Siente tu gratitud por la vida y bendice a todos.  Permanece tanto como desees y cuando estés listo, siente que regresas lenta y suavemente hacia el lugar donde está recostado o sentado tu cuerpo. Respira de manera consciente y profunda. Tómate tu tiempo, y conserva contigo la esencia de esta experiencia durante el día.

                                           EL TEMPLO DORADO DE AMRITSAR